Thursday, June 29, 2006

Una pesadilla llamada Eduardo Rodriguez Rodriguez

No puedo olvidar el primer día que vi el pequeño departamento en el que
ahora vivo. Tan fresco está en mi memoria como si hubiera sido ayer.
Jamás pensé que un inmueble tan iluminado con el adictivo olor a
pintura fresca se convirtiera en la peor de mis pesadillas.

No puedo negar que lo primero que me atrajo de él fue su blancura, la
luz que entraba por las ventanas, el azulejo nuevo y un baño nuevo que
parecía de hotel aunque no tenía tina, pero sobre todo lo que me
cautivo fue esa innegable apariencia inmaculada. Una sensación de ser
la primera en escribir en un cuaderno en blanco.

El precio de la renta era no tan caro por aquello de la zona, además
esta ubicado cerca de dos parques; por lo que pensé que sería el mejor
pretexto para salir a correr por las mañanas. Sin más requisitos que
los de siempre (aval y deposito) lo renté consolidando así la tan
ansiada independencia.

Lo mejor del asunto es que a la par, varios amigos también se mudaron
de casa así que nos encantaba comparar las virtudes que tenía el
departamento de cada quien. El mío tenía teléfono y un baño impecable.
Mis amigas se quejaban de los problemas que padecían, como la falta de
interfon, o que el piso de madera estaba a punto de volverse leña. Creo
que el único defecto que le encontraba a mi recinto sagrado era que la
portera estaba demasiado sorda y viejita como para pedirle el aseo del
edificio.

Llevaba menos de dos semanas cuando empecé a conocer la historia de la
persona que antes vivía en mi departamento. Un misterioso señor llamado
Eduardo Rodríguez y Rodríguez, que un día llamo para darme su número de
teléfono porque, en el que ahora era mi domicilio, atendía las llamadas
de sus clientes, cosa que me parecía bastante extraña. Anote el número
y conforme iban llamando les iba proporcionando el número con el que
podían comunicarse con él.

No había pasado ni un mes cuando empezaron a llegar vía correo las
cartas de requerimiento de pago de las tarjetas de crédito del señor
Rodríguez. Poco a poco los avisos también se convirtieron en mensajes
en la contestadora. Deje un mensaje en mi buzón de voz alertando a los
despachos jurídicos sobre esta situación y aclarándoles que ese número
de telefono correspondía a mi casa. El mensaje de voz en la
contestadora se convirtió en una diversión porque cambiaba de idioma y
de acento pensando que asi podría confundir al enemigo. Un buen día me
quedo claro que a los despachos de cobranza les tenía sin cuidado mis
mensajes “internacionales”. Fue en ese momento cuando comprendí la
gravedad del asunto.

Eduardo Rodríguez y Rodríguez le debía a todo el mundo incluyendo
cuotas patronales al IMSS. Las deudas oscilaban entre los 15,000 y
100,000 pesos. Ignoré las cartas por un tiempo, aunque las iba
guardando en caso de que algún día Eduardo Rodríguez se apareciera, o
de que yo las pudiera necesitar para algo. Pensé que podía hacer arte
conceptual, exponerlo en una galería y gozar de la fama gracias al
inquilino anterior. Lo mejor fueron los telegramas diciendo, en pocas
palabras, que pagara o que la imagen crediticia se vería afectada. Cómo
me reí, porque sentí que se necesitaba estar desesperado, o pobre para
mandar un telegrama en tiempos del email.

Ya para el tercer mes el tono de las misivas había cambiado y las
llamadas se habían vuelto constantes. En la contestadora aparecían por
lo menos cinco mensajes de varios despachos buscando a Eduardo
Rodríguez Rodríguez con marcada insistencia. Dejando números de
télefono a los cuales yo me comunicaba inmediatamente para aclarles la
situación.

Me empecé a desesperar porque a la cruzada contra el deudor Eduardo
Rodríguez y Rodríguez se le unieron más despachos jurídicos cuyos
representados son Santander Serfin, Wall Mart, BBVA Bancomer y HSBC.

He conocido estrategias amenazantes y las de Wall Mart. Hablaban
rigurosamente a las 7 y a las 11 de la noche, en caso de que el deudor
fuera madrugador o parrandero, dejando un mensaje con una grabación. Es
horrible querer desquitarse de una desmañada con una grabadora. A Wal
Mart me lo quite de encima dándole el télefono del señor Rodríguez
porque esa era la condición para que borraran mi número de sus
grabaciones amenazantes programadas. Repetí la operación con quien me
lo preguntara a la menor provocación.

Experimente sensaciones de rabia, angustia e incertidumbre. Trate de
informarme sobre la posibilidad de que pasaría si cumplieran sus
amenazas y se presentaran a embargar al sujeto Rodríguez. Sobre todo
porque a veces cuando llegaba a mi casa encontraba los avisos debajo de
mi puerta. Los amigos me decían que no me preocupara que no le iba a
pasar nada a mi departamento pero siempre queda ese sentimiento de los
despachos de cobranza son capaces de hacer lo que sea con tal de
recuperar el dinero de su cliente. Trataba de razonar con ellos
explicarles que yo no sabía en la que me metí al firmar el contrato por
un año en el departamento sin historia. Muchos eran comprensivos, otros
eran indiferentes porque seguro no es la primera vez que les dicen que
el deudor ya no vive ahí. Lo más inverosímil fue que, al pedirle ayuda
al arrendador y reclamarle por la situación en la que estaba el
inmueble, me dijera que les explicara que el tipo se había muerto y
¡Voilà! Fin de la historia.

Para el quinto mes conocía los despachos de cobranza de memoria puesto
que eran los mismos de siempre. Hasta hacía apuestas sobre cual sería
el mas insistente en esa ocasión. LEGA XXI, SERTEC, ASECON y Consorcio
Jurídico de Cobranza Especializada fueron algunos de los que desfilaron
por mi buzón. El premio de la academia se lo lleva definitivamente
Muñoz, Chávez y Asociados por sus tácticas de cobranzas medievales.
Aunque el IMSS viene cada dos meses, periodo en el que cambian de
represantante, a dejar un aviso de embargo hecho a mano y con maquina
de escribir del siglo pasado requiriendo la cantidad de 600 pesos. Si
supieran que el señor Rodríguez le debe a Santander Serfin $55,809.26
serían los primeros en cobrarse aunque sea con una PC para poder hacer
sus avisos en computadora.

Con el tiempo logré dominar la situación, llamaba en cuanto dejaban
mensaje, guardaba las cartas, y esperaba a que llegara el siguiente
aviso. Ya casi ningún despacho tenía mi telefono y bueno pues las
cartas… esperaba juntar un poco mas para hacer papel tapiz.

Hasta que hace dos semanas, a un año de habitar este lugar, volvieron
las cartitas amenazantes con todo y fecha de embargo. Inmediatamente
llamé a los Muñoz, Chavez y Asociados para reportar la situación. Cabe
mencionar son los mas desmemoriados, testarudos y perseverantes de los
despachos. Hable con cinco representantes y todos me dijeron que ya lo
habían reportado que era cosa del banco. ¡Ajá, si como no! Curiosamente
ahora le copiaron la táctica a Wal Mart porque ya hacen llamadas con
grabación, solo que la innovación consiste en hacerlas a las tres de la
mañana, para que no haya falla y se manifiesten en las pesadillas del
deudor. Un amigo me dijo que levante un acta en la delegación para
dejar antecedente, otro me dice que hable con el casero que él lo tiene
que resolver y otro que vaya y me presente a la dirección del despacho.
La verdad ya se me acabaron las ideas porque no importa lo que haga
mientras Eduardo Rodríguez y Rodríguez no resurja de entre las cenizas
y cambie de domicilio, me seguirán llegando cartitas amedrentadoras. Lo
peor es que ya no sé a quien recurrir en esta situación lo que sé es
que mañana mismo cambio mi número de teléfono aunque no quería aumentar
las ceritos en la cuenta de banco del señor Slim.

Hoy a casi un año de habitar este departamento me asaltan varias dudas.
¿Qué estará haciendo Eduardo Rodríguez y Rodríguez? ¿Cumplirá Muñoz,
Chavez y Asociados su amenaza? ¿Qué se habrá comprado el señor
Rodríguez con el dinero que le debe al banco? ¿Es tan fácil desfalcar a
un banco y cambiarse de domicilio sin dejar rastro? ¿Será que los
despachos de cobranza reclutan humanoides sin cerebro ni corazón y que
no tienen progenitora? Ha cruzado por mi cabeza la idea de cambiarme de
casa pero también he pensado que seguramente a donde me cambie siempre
habrá un Eduardo Rodríguez y Rodríguez.

Gabriela Martínez Nava
M E X I C O

Friday, June 09, 2006

OJO DE FICH


Pues resulta que ayer me llegó un mail diciendo que era una de las afortunadas acreedoras a una Camara LOMO FISHEYE No. 2 para tomar fotos!!! La tarea va ser tomar fotos de la gente, las calles, la ciudad, las multitudes, y lo que ellos definen como URBAN LIVING & SOUL.... mmmmm.... o sea, la vida urbana y alma?....pssss....

Se me ocurren varias cosas pero se aceptan sugerencias. Habia pensado ir a un antro condechi, fotografiar a la banda divirtiendose creo que eso entraría en multitudes o en urban living. Luego pasada la nochesita o cuando hayan cerrado dichos centros de bebersion. Llegarle al jacalito echarnos una cubeta de chelas bien muertas y luego salir corriendo a garibaldi y en el mood guapachoso continuar en el tropicana unas dos tres cuatro salsicumbiamenrenguis y a monos a los tacos, ahi si que pueden ser varias taquerias pero puede ser que para que queden con aire mas urban le caigamos a los takechis de chupacabras debajo del puente de rio churubusco y si ya amanecio irnos a chapultepec a darle de comer a los patos.... ups pero creo que el lago.......... mare.......... se secó!